En esta nueva entrega del programa Empleo Público en Capital Radio, conducido por José Joaquín Flechoso, conversamos con Enma López Araujo, técnica de Hacienda e inspectora de Seguros del Estado, que en la actualidad está en política. 

Con una trayectoria marcada por el interés en el derecho económico y la gestión tributaria, Enma nos explica cómo su éxito al superar dos oposiciones de alto nivel le permitió acceder a la función pública antes de orientar su carrera hacia la política. 

Hoy  analizamos cómo la carrera funcionarial y la vocación de servicio se entrelazan para impactar de forma directa en el día a día de la ciudadanía, destacando que ambas facetas son, en esencia, dos caras de la misma moneda. 

La administración como herramienta de cambio

La invitada destaca la importancia de desmitificar la figura del empleado público y defiende la necesidad de un trabajo proactivo que transforme la administración en un entorno ágil y eficiente. 

Para Enma López, el paso del sector privado a la administración fue una decisión motivada por la búsqueda de un propósito directo hacia la sociedad. Tras su experiencia inicial en despachos de abogados donde gestionaba grandes cifras, sintió la necesidad de cambiar de rumbo hacia el sector público para trabajar en un entorno libre de las contradicciones que percibía en el ámbito privado. 

Sobre este cambio, comenta: «Yo decidí dedicarme a aquello que no me generaba contradicciones«. Para ella, el valor real de la función pública reside en la capacidad de mejorar la vida de las personas desde dentro, ya sea acelerando procesos, resolviendo expedientes con agilidad o gestionando recursos con objetividad. Emma recalca que, aunque desde fuera la administración pueda parecer un sistema rígido, la realidad interna revela un escenario muy distinto donde cada profesional tiene la capacidad de influir positivamente en el bienestar general. 

 

El valor del trabajo en equipo dentro de la administración

Enma rechaza el estereotipo del funcionario que se estanca tras conseguir su plaza y subraya la alta motivación de los equipos con los que ha trabajado a lo largo de su carrera. Al respecto, señala: «Luego llegas allá a la administración y te encuentras con mucha gente muy motivada, que hace cosas generalmente que van mucho más allá de lo que su plaza y sus funciones en principio le podrían exigir«. En su opinión, el sector público es un ecosistema fascinante donde las posibilidades de crecimiento son reales, permitiendo a los empleados formarse y adaptarse a distintas responsabilidades, incluso después de haber superado el proceso de oposición. Una vez nos descubre esta visión dinámica de la carrera de un funcionario, entendemos que el acceso a la administración es solo el inicio de una trayectoria profesional llena de retos y oportunidades de mejora constante. 

Quizá por ello, Enma insiste en que la preparación de una oposición requiere algo más que estudio: exige una mentalidad de ejecución inmediata. Al recordar sus propios inicios, donde tuvo que equilibrar trabajo y estudio, señala la importancia de ser constante sin posponer los objetivos. Ante la pregunta sobre cómo afrontar el miedo al fracaso o la duda de si este es el momento adecuado, es tajante: «Si te lo estás pensando es que ya estás dentro. Así que déjate de pensarlo, cógete un temario y siéntate a estudiar«. 

Esta recomendación busca combatir la parálisis que a menudo sufren los opositores ante la magnitud del temario y la competencia, fomentando una postura mucho más decidida. Finalmente, deja claro que la función pública es un espacio de servicio esencial que requiere personas comprometidas, dispuestas a entender que cada trámite es una oportunidad para mejorar la realidad ciudadana.