Ingeniería y creatividad para reinventar la Administración que viene Alberto Oliver, Cuerpo Superior de Ingenieros Industriales del Estado
Esta semana nos acompaña en los micrófonos de Empleo Público en Capital Radio, junto a José Joaquín Flechoso, un perfil de lo más “poliédrico”.
Inventor, ingeniero, político… Alberto Oliver, que actualmente lidera la conservación de las sedes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, comparte cómo ha sido su particular viaje desde la empresa privada y la representación parlamentaria hasta consolidarse en el Cuerpo Superior de Ingenieros Industriales del Estado tras superar la oposición en 2020.
A lo largo de la charla, nuestro invitado analiza el enorme abanico de posibilidades técnicas que ofrece la administración y destaca cómo el pensamiento analítico resulta clave para resolver problemas complejos a gran escala.
Del taller y las leyes a la decisión de opositar
La trayectoria de Alberto Oliver es la prueba de que la ingeniería industrial permite moverse con soltura por sectores sumamente diversos. Tras valorar opciones que iban desde el Venture Capital hasta el trabajo a pie de fábrica durante su formación, Alberto descubre su pasión por el entorno fabril al comprender que los procesos de montaje siempre ofrecen un margen de optimización incalculable.
Tras acumular experiencia en grandes compañías y vivir una intensa etapa en la Asamblea de Madrid, sintió la llamada de volcar su experiencia técnica en las instituciones. Aquella inquietud se materializó de golpe el mismo día que recibió un correo de su colegio profesional sobre el acceso al funcionariado, un reto de estudio que asumió en un momento familiar trepidante, justo antes de la llegada de su tercera hija.
Para Oliver, la esencia de la ingeniería tiene un componente creativo que se traslada de forma natural a la gestión de las organizaciones, llegando a comparar el diseño de dispositivos con la elaboración de leyes.
Su visión de la profesión es de lo más directa y estimulante: «inventar significa coger un problema que existe y darle una vuelta hasta que uno es capaz de transformar la realidad que tiene alrededor». Con este enfoque proactivo, el invitado recalca el valor de trabajar con dinámicas orientadas a la mejora de los recursos comunes en lugar de perseguir una meta puramente mercantil.
Esta perspectiva le ha permitido volcar su talento en ajustar con precisión esos engranajes diarios que aseguran el bienestar colectivo.
El día a día en las grandes infraestructuras
En su día a día actual, el ingeniero asume la responsabilidad de coordinar el mantenimiento de múltiples sedes estatales por toda la geografía, destacando la gestión del colosal complejo madrileño de Nuevos Ministerios, un espacio que supera los 95.000 metros cuadrados.
Al frente de un equipo de casi 300 personas, su labor principal se centra en organizar de forma estratégica a las empresas externas encargadas de la conservación. No es una tarea sencilla; a la planificación a largo plazo se suman los imprevistos constantes de un edificio con un siglo de historia, desde la rotura de una tubería hasta fallos en la climatización que exigen una respuesta inmediata para que la actividad administrativa no se detenga.
No obstante, el papel de un ingeniero en la administración estatal trasciende con creces el mantenimiento de edificios. Estos profesionales desempeñan un rol fundamental en el diseño de políticas de energía, en la supervisión del sector de los hidrocarburos, en la distribución eléctrica y en la redacción de normativas técnicas esenciales.
Oliver recalca que el salto profesional le ha permitido disfrutar de una autonomía y una proyección difíciles de igualar en el mercado convencional. Por ello, lanza una invitación muy clara a los profesionales que busquen un giro en sus carreras donde sus decisiones tengan una repercusión real: «si en la empresa privada hay un día en el que dices esto no me llena del todo, opositar es para ti, porque además las oportunidades son infinitas».




