En esta nueva temporada, José Joaquín Flechoso conversa en Empleo Público con Carlos Rouco, ingeniero industrial del Estado y secretario general de la CELAD (Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte). 

Una charla en la que descubrimos como detrás del cargo público hay una historia marcada por la constancia, el valor de la familia y el orgullo de mantener intacto el vínculo con Galicia.

El paso de la ingeniería a la alta dirección administrativa demuestra cómo la formación técnica aporta versatilidad y método para afrontar retos muy diversos. 

Desde la supervisión de obras e instalaciones en ministerios hasta el liderazgo de equipos y la gestión de recursos humanos en la lucha antidopaje, la trayectoria de Carlos Rouco refleja el lado más humano y dinámico de la función pública.

De las raíces gallegas y el Erasmus hasta la oposición

Criado en Fene en una familia donde la responsabilidad y el estudio son la máxima prioridad, Carlos Rouco aprende de su padre, profesor de química, el valor del esfuerzo continuo. 

Aunque al principio baraja estudiar Medicina, se decanta por la Ingeniería Industrial en Ferrol buscando un perfil multidisciplinar. Como él mismo recuerda sobre la elección de su carrera: «Es muy multidisciplinar, muy versátil; te puedes dedicar a muchas cosas y, si te cansas de una, puedes cambiar». 

Durante sus años universitarios aprovecha la oportunidad de salir al extranjero con dos estancias Erasmus en Lyon y París, una etapa que califica de vital para abrir la mente y madurar: «Todo el mundo debería hacer un Erasmus porque te hace crecer, te hace madurar» .

Graduarse en plena crisis de 2008 plantea un escenario complejo que le impulsa a apostar por el empleo público. El camino de la oposición resulta duro y exige gestionar momentos de frustración, como quedarse a las puertas de una plaza en el Ejército a pesar de obtener la nota más alta. 

Lejos de rendirse, esa perseverancia le lleva a ingresar en el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Su primer destino en Política Territorial le permite tocar contratación, presupuestos y fondos europeos PRTR, demostrando que en el sector público se aprende de todo.

Liderazgo y el deporte como desconexión

Tras siete años en el ámbito territorial, Rouco da el salto a la Secretaría General de la CELAD para asumir la gestión de recursos humanos y la operativa interna. En la dirección de personas apuesta por la empatía y la cercanía, buscando crear un buen ambiente laboral.

Sobre el papel de la coordinación de equipos, lo tiene claro: «La labor del líder es básicamente sacar lo mejor de la gente; cada persona tiene unas cualidades distintas y hay que potenciar eso y colocar bien las piezas».

En el día a día de la CELAD, resalta el trabajo garantista que se realiza entre bambalinas para asegurar el deporte limpio. Mantener la cadena de custodia de las muestras biológicas con total transparencia es fundamental para proteger a los atletas. Además, la agencia trabaja en adaptar la normativa nacional al Código Mundial Antidopaje sin perder de vista la Constitución española.

 Para desconectar de la exigencia diaria, Carlos recurre al CrossFit tres veces por semana, la lectura de novelas y las escapadas a Galicia para ver a la familia y pescar frente al mar. Su consejo para quienes opositan combina ilusión y humildad: «Cuando entren, que lo hagan con mucha ilusión y con ganas de aprender de todo el mundo»