Esta semana, en el programa de empleo público de Capital Radio, contamos con la presencia de Fabiola Solino, jefa de la Unidad de Apoyo en la Dirección General de Transformación Digital de la Administración de Justicia.

Ingeniera de Telecomunicación y funcionaria del cuerpo TIC, cuenta con una sólida trayectoria profesional que combina años de experiencia en el sector privado con una firme vocación de servicio público.

Durante la entrevista, relata cómo su entorno familiar y su formación técnica han marcado su forma de entender la gestión administrativa. Desde su infancia, mantuvo un contacto constante con la tecnología gracias al trabajo de su padre, que se dedicaba a la reparación de servidores, lo que despertó su interés por cursar una carrera técnica en un momento en el que la presencia femenina en ese ámbito era todavía minoritaria.

Actualmente, coordina proyectos de inteligencia artificial, ciberseguridad y robotización, defendiendo que la digitalización es la herramienta necesaria para que la Administración de Justicia sea más eficiente y útil para los ciudadanos.

 

El valor de la experiencia y la eficiencia en la gestión pública

Uno de los puntos fundamentales que Fabiola Solino destaca en su intervención es la importancia de haber trabajado en la empresa privada antes de opositar. Solino trabajó como comercial de material eléctrico, analista programadora y consultora en proyectos para entidades como Red.es. Según explica, esta trayectoria previa le permite hoy saber gestionar el presupuesto público con un criterio de eficiencia económica y técnica mucho más ajustado. «Haber pasado por lo privado mejoró, sin duda, mi gestión en lo público«, afirma señalando que conocer ambos lados de la mesa, el del contratista y el del contratado, es esencial para asegurar que las inversiones del Estado se traduzcan en resultados reales. 

Y es que para Solino, el empleado público tiene la responsabilidad de garantizar que las empresas privadas cumplan con su parte. Además, durante la charla, recalca que su decisión de entrar en la función pública no fue una búsqueda de estabilidad pasiva, sino una elección basada en el impacto social de los proyectos. 

Haber trabajado en el sector de la salud con la receta electrónica o en la modernización de la justicia, le permite conocer de cerca el resultado directo de su trabajo en la población. «Lo público es maravilloso porque sabes que tu trabajo puede impactar en tu tía abuela o en tu padre«, comenta. 

Por su parte, el paso por Red.es, donde se encargaba de gestionar proyectos de gran calado, le ayudó a reafirmar su vocación: «Yo ganaba mucho menos que cuando era comercial, pero he disfrutado muchísimo más de los proyectos que hacía«.

 

El fin de los techos de cristal en las carreras STEM

La trayectoria de Solino es también una lección de resiliencia y un mensaje necesario para las futuras generaciones de mujeres en el ámbito de la ciencia y la tecnología. Recuerda con una mezcla de asombro y distancia cómo, en su primer día de carrera en Sevilla, un catedrático de cálculo tuvo la osadía de afirmar ante un aula que los cerebros de las mujeres no estaban diseñados para la ingeniería, sugiriendo que la enfermería era un camino más «acorde» para ellas. 

Lejos de amedrentarse, reafirmó su capacidad, impulsada por el legado de su madre, quien además inculcó a sus tres hijas a ser «mujeres independientes y libres«, entendiendo que la libertad llega «cuando tienes esos estudios y esa independencia económica para hacer con tu vida realmente lo que quieras sin depender de nadie«. 

Esa determinación la llevó a opositar en condiciones frenéticas, estudiando de madrugada tras jornadas laborales muy largas y teniendo que ocuparse del cuidado de sus hijos. A las futuras chicas STEM, Solino les lanza un mensaje de aliento: «No tengan miedo, que ya somos muchas las que hemos pasado por ahí […] Que se agarren a esos referentes y que aprovechen la oportunidad«. 

Para ella, trabajar en la administración no es monótono, es la oportunidad de impacto real: «Lo público es maravilloso, saber que tu trabajo realmente puede impactar en tu tía abuela, en tu padre […] eso tiene una recompensa personal muy grande«.