Esta semana en Empleo Público, nos acompaña Paola Cidoncha —Pao, como le gusta que la llamen—, funcionaria del cuerpo C1, periodista de profesión y actual jefa de sección en la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA).

Pao es una profesional que demuestra que incorporarse al sector público no significa «diluirse» entre expedientes ni perder la vocación. Al contrario, en un mundo cada vez más hiperdigitalizado, la Administración necesita más que nunca profesionales capaces de traducir lo complejo, comunicar con claridad y, sobre todo, conectar con las personas.

Un cambio de rumbo en busca de algo tangible 

Pao comenzó su carrera en el periodismo y la comunicación política. Sin embargo, la pandemia marcó un punto de inflexión: necesitaba estabilidad, algo que el sector privado no siempre puede garantizar. Lo que muchos imaginarían como un giro forzado, para ella fue casi un descubrimiento. Estudiar leyes, lejos de resultarle árido, la entusiasmó. “Jolín, ahora entiendes realmente cómo funciona la Administración General”, comenta entre risas.

Se define como “muy de la vieja escuela”, amante del papel y el boli cuando algo es importante. Y, casi sin preverlo, encontró en el servicio público un propósito que no esperaba hallar entre normas y códigos legales.

«En el momento que estudias lo que te gusta, da igual, las salidas te llegan, te las buscas, pero al menos estás feliz«, reflexiona sobre su cambio de rumbo. 

Esa mirada periodística de saber escuchar, contextualizar y sintetizar es, precisamente, lo que hoy la hace destacar en un organismo tan vanguardista como la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial.

Para ella, este nuevo camino no ha significado en absoluto renunciar a su esencia comunicadora, sino canalizarla hacia un entorno donde, a pesar de los algoritmos y la tecnología, el factor humano sigue siendo «irremplazable«. 

Subir peldaños sin perder la sonrisa

Actualmente, Pao no se detiene. Sigue en la brecha y continúa opositando para promocionar por turno interno, porque tiene claro que en la Administración el único techo es el que uno decide ponerse. Para ella, el esfuerzo y la constancia marcan la diferencia.

Su estrategia inicial fue tan pragmática como inteligente: siendo licenciada, optó por opositar al cuerpo C1 para asegurar una plaza y entrar cuanto antes en el sistema.

Aunque ahora se mueve por los pasillos ministeriales como pez en el agua, recuerda con mucho humor sus primeros pasos tras tomar posesión en pleno agosto: «Nos llamábamos los pollitos porque estábamos todos como sin cabeza detrás de la gente, intentando entender qué teníamos que hacer«.

Esa mezcla de humildad, curiosidad y ganas de aprender la llevó directa al corazón de la digitalización en España, integrando su experiencia previa en gestión de eventos y comunicación en un entorno tan puntero y necesario como la supervisión de la Inteligencia Artificial, que exige tanto conocimiento técnico como capacidad para explicar lo complejo con claridad.

Pao rechaza de plano los tópicos que aún pesan sobre el empleo público: “La función pública no es aburrida, y en la función pública no se vaguea… odio ese cliché”. Su día a día es exigente y dinámico, algo que encaja con su carácter tenaz y autoexigente.

Para ella, opositar no es solo un proceso selectivo, es un máster intensivo en disciplina y crecimiento personal. “Estudiar una oposición y estar dentro te hace confiar en ti mismo, afirma.

Esa autoconfianza es la que ahora la impulsa a seguir preparándose para alcanzar el nivel A1 en el futuro, convencida de que la formación continua y la ambición bien entendida son la verdadera palanca del desarrollo profesional en la Administración.

En definitiva, Pao lanza un mensaje claro a quienes están valorando dar el paso. El empleo público no es un refugio al que acudir por inercia, sino un espacio lleno de oportunidades para generar un impacto real. Lejos de la imagen estática que a veces lo rodea, la Administración puede ser un terreno fértil para crecer, innovar y aportar valor a la sociedad. Como ella misma resume: “La recompensa es muy grande y las posibilidades son enormes”.