Opositar y trabajar: la guía para aprender a compaginar ambas responsbailidades
En este artículo descubrirás lo que la mayoría de los opositores pasa por alto cuando intentan compaginar el trabajo con la preparación de una oposición. No se trata solo de intentarlo, consiste en aprender a gestionar tu tiempo, mantener la motivación y maximizar cada minuto de estudio para acercarte a tu objetivo.
Porque ni se trata de probar suerte, si no de conseguir la plaza. Si estás listo para transformar tu rutina, optimizar tu esfuerzo y convertir tu constancia en resultados reales, este artículo es para ti.
Opositar y trabajar
Opositar y trabajar a jornada completa es un verdadero desafío que exige disciplina, organización y estrategia. No basta con estudiar más horas, hay que aprender a estudiar de manera eficiente. Con planificación y constancia, es posible compaginar tu trabajo y la preparación de la oposición sin sacrificar tu bienestar ni tampoco los resultados.
Los retos de opositar y trabajar al mismo tiempo
La vida del opositor que trabaja es un auténtico campo de batalla constante. Los principales frentes que deben controlarse son el tiempo, la energía y la motivación.
Falta de tiempo y cómo planificar
En una situación así, no hay cabida para las excusas. Cada minuto cuenta, por lo que para aprovecharlo al máximo desde Opostal te damos una serie de consejos:
- Despertar antes del amanecer: una hora de estudio antes de ir a trabajar vale por tres. En este momento dispondrás de silencio, concentración y de una mente más fresca y despejada.
- Exprime los desplazamientos: transforma el trayecto al trabajo. Utiliza los tiempos muertos de desplazamiento para escuchar audios, clases grabadas, leer esquemas o realizar repasos.
- Planificación diaria y semana: No dejes nada al azar ni improvises. Organiza horarios, marca objetivos y también descansos. La improvisación es tu peor enemigo.
Cansancio físico y emocional
El cansancio es el adversario silencioso que mina la mente. Para hacer frente a ello, combátelo con prácticas como las siguientes:
- Prioriza el descanso: duerme entre 7 y 8 horas. El sueño es el principal combustible del cerebro.
- Aliméntate adecuadamente: establece una dieta basada en comida sana, sin procesados ni azúcares. Tu cuerpo es tu templo, por lo que debes cuidarlo.
- Entrena tu mente y tu cuerpo: realiza ejercicio de manera regular, practica meditación e incorpora técnicas de mindfulness. Mantener el cuerpo activo ayuda a calmar la mente, mejorar la concentración y fortalecer la disciplina necesaria para opositar.
Manteniendo la motivación
La motivación es el motor que impulsa seguir opositando y avanzar hacia la meta, por lo que no debes permitir que se apague. Para mantener este entusiasmo, puedes incluir hábitos como:
- Visualizar el objetivo: imaginar el día que tomes posesión de la plaza, ese es el principal combustible.
- Rodearse de compañeros opositores: compartir progresos, dudas e incluso miedos con otros que atraviesan el mismo proceso brinda apoyo mutuo y ayuda a sentir que no estás solo en el camino hacia la plaza.
- Celebra cada victoria: cada tema dominado, cada simulacro de examen superado y cada paso adelante, debe ser celebrado. Reconoce tus logros y créetelos.
Estrategias para compaginar estudio y trabajo
No existen atajos, pero sí técnicas para optimizar tu tiempo y esfuerzo, entre ellas se encuentran algunas como:
- Estudiar por las mañanas: las primeras horas del día son las más productivas. Crea una rutina matutina: despierta, estira, repasa objetivos y comienza con lo más difícil del temario. Elimina distracciones y concéntrate.
- Organización y definición de rutinas: la clave está en definir un horario inamovible. Utiliza herramientas de planificación como agendas, calendarios o aplicaciones y programa descansos cortos para mantener la mente fresca y evitar el agotamiento.
- Aprovechar momentos muertos: cada instante cuenta, por lo que lleva siempre contigo material de repaso, utiliza aplicaciones tipo flashcards y escucha audios o clases grabadas mientras llevas a cabo tareas cotidianas como desplazamientos o tareas domésticas.
Errores comunes al opositar y trabajar
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No tener una estrategia clara: define objetivos, analiza fortalezas y debilidades, y elabora un plan de estudio adaptado a tu ritmo y circunstancias.
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Impaciencia y falta de constancia: sé realista y no esperes resultados inmediatos. Los avances son graduales, por lo que celebra los pequeños logros y mantén la disciplina ya que la constancia es muy importante.
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Distracciones durante el estudio: las distracciones son el peor enemigo de la concentración. Apaga el móvil, cierra redes sociales y comunica a tu entorno, compañeros y familiares, tus horarios de estudio para que no te interrumpan.







