Opositar no es solo memorizar un temario muy extenso. Es enseñar a tu cerebro a optimizar el aprendizaje y mantener la motivación a largo plazo. Si quieres saber cómo opositar de forma eficiente, sigue leyendo. En este artículo recogemos una guía completa en la que desmontamos mitos y te damos las herramientas para convertirte en un opositor de alto rendimiento.

¿Qué necesito para opositar?

Preparar una oposición es una carrera de fondo, pero no solo se trata de encerrarse a estudiar, sino de entender el proceso, optimizar el tiempo y mantener la mente enfocada.

Por ello, antes de lanzarte a comprar temarios y estudiar sin rumbo, párate un momento a reflexionar. ¿Qué necesitas realmente para opositar? A continuación de mostramos una lista para ayudarte a comprobar que dispones de todo lo necesario para empezar.

  • Conocer la oposición: infórmate sobre el temario completo, el tipo de examen y el sistema de puntuación. Cuanto mejor comprendas el proceso selectivo, más fácil será organizar tu estudio y centrarte en lo importante.
  • Academia de apoyo: contar con una academia especializada marca la diferencia en la preparación de una oposición. Un buen centro ofrece profesores expertos en cada materia, materiales actualizados, seguimiento personalizado y recursos adaptados al formato del examen. Además, se genera un entorno de estudio compartido con otros opositores, en el que el apoyo y la motivación son constantes.
  • Recursos: asegúrate de contar con el temario actualizado, materiales de calidad y acceso a recursos que te permitan ampliar y reforzar conocimientos. Esto facilita el aprendizaje y ayuda a evaluar tu progreso.
  • Plan de estudio: organiza tu tiempo de manera efectiva, estableciendo rutinas diarias adaptadas a tus circunstancias. Un plan bien estructurado te permite avanzar de forma constante y evita la sensación de estar perdido o saturado.
  • Motivación: ten clara la razón por la que quieres conseguir la plaza y comprométete con tu objetivo. La motivación es el motor que te permitirá superar los momentos de dificultad y mantener la constancia a largo plazo.

Si realmente cumples con todas las casillas, ¡enhorabuena! Estás listo para empezar. Si no es así, no te preocupes. Dedica tiempo a conseguir lo que te falta antes de empezar tu preparación.

 

¿Qué hay que hacer para opositar?

Opositar requiere, principalmente, de una planificación estratégica, personalizada y realista. No puedes lanzarte sin una hoja de ruta clara.

Selección de oposición: criterios y preferencias

Elegir la oposición adecuada es el primer paso y, sin duda, el más importante. No todas las oposiciones se adaptan a tus habilidades, condiciones o preferencias, por lo que es fundamental analizar varios factores antes de tomar una decisión.

  • Titulaciones: comprueba que cumples con los requisitos académicos que recoge la última convocatoria del proceso que te interese. Por ejemplo, para presentarte a una oposición de Auxiliar Administrativo de la Administración Pública, normalmente se requiere al menos el Título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) o equivalente.
  • Intereses: elegir una oposición que te motive y te interese facilita enormemente el estudio. Cuanto más te identifiques con los contenidos y las funciones del puesto, más fácil será mantener la constancia y superar las fases del proceso selectivo.
  • Salidas profesionales: investiga las funciones que desempeñarás si consigues la plaza. Pregúntate si te ves trabajando en ese puesto a largo plazo y si encaja con tus expectativas profesionales y personales.
  • Dificultad del proceso: sé realista con tus capacidades y elige una oposición cuya exigencia se ajuste a tu nivel y disponibilidad de tiempo. Algunas pruebas requieren un temario muy extenso o conocimientos específicos, mientras que otras son más accesibles.
  • Número de plazas: infórmate sobre las plazas convocadas en cada proceso. Cuantas más se ofrezcan, mayores serán tus posibilidades de obtener una.

Requisitos y cómo verificarlos

Cada oposición tiene requisitos específicos que debes cumplir para poder presentarte. Es fundamental que los verifiques antes de dedicar tiempo y esfuerzo a la preparación. Pero te estarás preguntando, ¿dónde puedes encontrar esta información?

  • Boletín Oficial del Estado (BOE): es la fuente oficial de todas las convocatorias de oposiciones. Busca la última vigente de la oposición que te interesa y lee detenidamente el apartado relativo a los requisitos.
  • Páginas web de las administraciones públicas: las comunidades autónomas, ayuntamientos y otros organismos públicos suelen publicar información sobre las oposiciones en sus páginas web.

Comprueba que cumples con todos los requisitos de nacionalidad, edad, capacidad legal y titulación, así como también debes revisar si existe alguna incompatibilidad con el desempeño del cargo.

Fases del examen

Opositar es un proceso selectivo riguroso que consta de varias fases y ejercicios. Comprender cada una de ellas te ayudará a prepararte de forma más eficiente.

Oferta de empleo público

La Oferta de Empleo Público (OEP) es el documento en el que se publican las plazas que se convocarán en un futuro para un determinado puesto, que representa una planificación de las necesidades de personal. Cuando se anuncia, debes prestar atención a las siguientes cuestiones:

  • Número de plazas: indica el número total de plazas que se ofertan ese año para una determinada institución.
  • Distribución por categorías: especifica cómo se distribuyen las plazas por categorías profesionales y cuerpos.
  • Previsión de convocatorias (si procede): anuncia las oposiciones que se prevén convocar en un futuro próximo.

Convocatorias

La convocatoria es el documento oficial que detalla las bases de la oposición, especificando temario, requisitos, tipo de pruebas, plazos y criterios de valoración, entre otros. Además, en ella se recoge el plazo disponible para presentar la solicitud que otorga derecho a realizar el examen.

Listas de admitidos y excluidos

Una vez presentada la solicitud dentro del plazo establecido en la convocatoria, se publica una lista provisional de personas admitidas y excluidas.

Si apareces como admitido, significa que, en principio, puedes continuar en el proceso selectivo. Pero si figuras como excluido, junto a tu nombre se indicará el motivo (por ejemplo, falta de documentación, error en el pago de tasas o incumplimiento de algún requisito).

Tras la publicación de la lista provisional, se abre un plazo de subsanación, durante el cual se pueden presentar alegaciones y aportar la documentación necesaria para corregir los errores.

Una vez finalizado el plazo de alegaciones, se publica la lista definitiva de admitidos y excluidos, en la que se confirma quiénes podrán presentarse al examen.

Tipos de exámenes

Las oposiciones constan de diferentes tipos de pruebas, diseñadas para evaluar tus conocimientos, habilidades y aptitudes. Entre ellas, las más comunes son:

  • Examen teórico: prueba escrita en la que debes desarrollar temas del temario.
  • Examen tipo test: se basa en contestar un amplio número de preguntas con varias opciones de respuesta, normalmente cuatro, entre las que se debe seleccionar la correcta.
  • Examen práctico: ejercicio en el que se plantean situaciones reales o supuestos relacionados con el puesto al que optas. Su objetivo es comprobar la capacidad para aplicar los conocimientos teóricos en casos concretos.
  • Pruebas psicotécnicas: pruebas para evaluar aptitudes como el razonamiento lógico, la capacidad numérica o verbal, la atención y, en algunos casos, determinados rasgos de personalidad relacionados con el desempeño profesional.
  • Prueba de idiomas: prueba para acreditar un determinado nivel en una lengua cuando el puesto lo requiere, mediante examen específico o convalidación a partir de una acreditación oficial.
  • Pruebas físicas: habituales en oposiciones de cuerpos de seguridad o emergencias, se evalúa la resistencia, fuerza, velocidad y condición física necesarias para el desempeño del puesto.

Tasas y plazos

El plazo para presentar la solicitud suele ser, con carácter general, de 20 días naturales o hábiles contados a partir del día siguiente a la publicación oficial de la convocatoria en el boletín correspondiente (BOE, boletín autonómico o provincial, según el caso).

En este sentido, la presentación de la solicitud para participar en una oposición implica el pago de una tasa de examen, cuyo importe varía según el cuerpo, la administración convocante y el grupo. Este pago debe realizarse dentro del mismo plazo de presentación de instancias y es un requisito indispensable para que la solicitud sea admitida.

 No obstante, existen supuestos de exención o reducción de tasas. En muchos casos, pueden beneficiarse de exención total o parcial, personas en situación de desempleo que cumplan determinados requisitos, personas con discapacidad, miembros de familias numerosas y víctimas de terrorismo o violencia de género, según establezca la convocatoria.

Cada convocatoria especifica quiénes pueden acogerse a estas exenciones y qué documentación debe aportarse para acreditarlo. Por ello, hay que leer con atención las bases antes de presentar la solicitud y conservar el justificante de pago o la acreditación de la exención.

Cómo organizarte para estudiar

La organización es uno de los pilares fundamentales para obtener buenos resultados. Preparar una oposición exige abarcar todo el temario, consolidarlo mediante repasos y entrenar el formato de los exámenes.

Creación de un plan de estudio

Un plan de estudio eficaz debe reunir una serie de características:

  • Realista: adaptado a tu disponibilidad diaria y a tu ritmo de aprendizaje. Es preferible cumplir objetivos asumibles que diseñar planes imposibles de mantener.
  • Flexible: debe permitir ajustes ante imprevistos sin que el conjunto del calendario se vea afectado.
  • Específico: definir objetivos, dividir en bloques de contenido y fechas concretas de repaso.
  • Personalizado: cada opositor tiene circunstancias distintas; el plan debe ajustarse a tus necesidades y no al revés.

En Opostal siempre recomendamos a nuestros alumnos dividir el temario en bloques y asignar un tiempo concreto a cada uno. Incluir siempre periodos de repaso, realizar tests, simulacros y destinar tiempo a descansos. Además, la psicología cognitiva ha demostrado que externalizar la planificación , es decir, escribir y estructurar lo que vas a estudiar, mejora la concentración y reduce la carga mental durante el estudio.

Importancia de elegir una buena academia

Contar con una academia especializada marca la diferencia. No se trata solo de recibir apuntes, sino de disponer de apoyo y seguimiento estructurado durante todo el proceso.

Es por ello que en Opostal ofrecemos a nuestros alumnos:

  • Temario actualizado, adaptado a la convocatoria vigente.

  • Material de calidad, incluyendo temario actualizado, esquemas, resúmenes, herramienta de tests a la carta, entre otros.

  • Servicio de tutorización individual, para establecer una planificación y medir el avance.

  • Simulacros de examen para adaptarse al formato de la prueba y a la presión del tiempo.

  • Recursos adicionales: talleres de técnicas de estudio y gestión emocional.

Técnicas de estudio

No todas las técnicas de estudio son igual de efectivas ni son igual de útiles para cada opositor. Algunas de las más empleadas por opositores son:

  • Repetición espaciada: repasar la información en intervalos de tiempo cada vez mayores.
  • Pomodoro: estudiar en bloques de tiempo concentrado, normalmente 25 minutos, seguidos de un breve descanso de 5 minutos. Tras cuatro bloques, se realiza una pausa más larga.
  • Técnica Feynman o explicación en voz alta: explicar un tema como si estuvieras enseñándolo a otra persona. Si no puedes explicarlo con claridad y sencillez, probablemente aún no domines el tema.
  • Mapas mentales y esquemas visuales: organizar la información de forma gráfica facilita la comprensión de relaciones entre conceptos y mejora la retención. Son especialmente útiles para temas extensos o con múltiples apartados.

Con todo, la clave no está en acumular más horas de estudio, sino en optimizar cada minuto dedicado a preparar la oposición. Estudiar mejor, con método, estrategia y enfoque, es mucho más productivo que estudiar más.

Combinar distintas técnicas y adaptarlas al formato específico de las pruebas marca una diferencia en el rendimiento y, sobre todo, en la seguridad con la que se afronte el examen oficial.

¿Cómo mantener la motivación y la disciplina?

Sostener la motivación y la disciplina durante la preparación de una oposición es uno de los mayores retos del proceso. Se trata de un periodo largo y exigente, por lo que no basta con la ilusión inicial, es necesario construir hábitos sólidos que permitan avanzar incluso en los momentos más difíciles. Por ello, te recomendamos algunas pautas que puedes implementar en tu día a día para mantener la constancia, evitar el desánimo y sostener la motivación.

  • Define tus objetivos: ten muy presente por qué quieres conseguir la plaza. Estabilidad, conciliación, vocación o mejora profesional pueden ser motores poderosos. Recordar tu propósito te ayudará a mantener el enfoque cuando aparezcan el cansancio o las dudas.
  • Crea un ambiente de estudio agradable: busca un espacio tranquilo, ordenado y libre de distracciones. Un ambiente adecuado favorece la concentración y reduce la procrastinación.
  • Establece una rutina: fijar un horario y cumplirlo convierte el estudio en un hábito. No dependas únicamente de la motivación, la disciplina diaria es lo que garantiza el progreso a medio y largo plazo.
  • Recompénsate por tus logros: reconocer los pequeños logros es fundamental. Terminar un tema, cumplir una semana de planificación o mejorar en los test son metas que merecen recompensa. Estos refuerzos mantienen la energía y el compromiso.
  • Busca apoyo: compartir el proceso con otros opositores, familiares o amigos ayuda a liberar tensión y mantener la perspectiva. El apoyo emocional es una herramienta clave para sostener el esfuerzo.
  • Organiza tareas de forma estratégica: en oposiciones que incluyen diferentes modelos de examen, es recomendable trabajarlas en paralelo. Avanzar simultáneamente permite optimizar el tiempo y reforzar conocimientos de manera integrada, en lugar de dejar todo para el final.