Empleo Público: La universidad como cantera de talento para el sector público María José García Solana, coordinadora del Grado en Gestión y Administración Pública en la UCM
Esta semana José Joaquín Flechoso conversa en Empleo Público con María José García Solana, actual coordinadora del Grado en Gestión y Administración Pública (GAP) en la Universidad Complutense de Madrid. La invitada nos desvela de manera precisa su misión: formar a quienes dirigirán nuestras instituciones con eficacia y valores.
La Administración Pública de hoy es un lugar activo donde la inteligencia artificial, la tecnología y la vocación de servicio son los verdaderos protagonistas.
María José, que cuenta con una trayectoria de 20 años en la gestión municipal antes de dar el salto definitivo a la docencia a tiempo completo, es la voz perfecta para explicar este cambio, y sobre cómo la universidad se ha convertido en el motor que prepara a los nuevos profesionales del Estado.
La universidad, el «pegamento» que conecta a los ciudadanos con el Estado
Una de las cosas que más sorprende a los estudiantes cuando aterrizan en esta carrera es descubrir lo práctico y real que resulta el temario. No se trata solo de estudiar leyes por un lado y economía por otro, sino de entender cómo todo ese conocimiento se une para que la sociedad funcione.
María José utiliza una metáfora muy gráfica para explicarlo: «Somos el pegamento, por decirlo de alguna manera. Somos el elemento que conecta diferentes saberes y les da una lógica estratégica en el diseño de políticas públicas o servicios».
A diferencia de otras carreras que pueden resultar más abstractas, esta titulación está profundamente «pegada a la realidad«. Los alumnos no se limitan a la teoría; analizan casos reales, estudian cómo se evalúan los servicios que todos usamos y aprenden a gestionar el día a día de la ciudadanía. Como bien dice, el objetivo es que desde el primer año entiendan que están entrando en un ámbito de servicio público que exige principios y valores democráticos, más allá de ser expertos en herramientas de gestión.
Es, en esencia, aprender a devolverle algo a la sociedad de manera inmediata.
Una profesión con mil caras y un futuro brillante
A veces, los jóvenes se decantan por Derecho o ADE simplemente porque no conocen todo lo que la función pública puede ofrecerles. Para romper este desconocimiento, la Universidad Complutense hace un esfuerzo enorme por traer la realidad del trabajo al aula. La idea es que los estudiantes «toquen, conozcan, vean, pregunten a todos los empleados públicos que son cercanos».
Por sus pasillos pasan desde interventores generales del Estado hasta técnicos de Hacienda o directores del INAP, compartiendo sus experiencias reales.
Esta cercanía ayuda a desmitificar la idea de que trabajar para el Estado es aburrido. Los alumnos descubren que pueden desarrollar su carrera en ayuntamientos, en la Seguridad Social, en ministerios o incluso dando el salto a organismos internacionales y a la Unión Europea. «Queremos que puedan empatizar y puedan proyectarse cuando finalicen sus años de estudios en ese ámbito», comenta María José, subrayando que la variedad de perfiles profesionales dentro del aparato administrativo es inmensa.
Alto grado de especialización
Para quienes buscan un nivel de especialización aún mayor, existe la opción del Doble Grado en Gestión y Administración Pública y Economía. Son cinco años de formación intensa con una carga muy potente en matemáticas, estadística y gestión presupuestaria. María José señala que muchos alumnos se quedan «enormemente sorprendidos» cuando descubren el trabajo que realizan cuerpos de élite como los técnicos económicos o comerciales del Estado.
Son salidas profesionales con un gran prestigio y una capacidad de influencia internacional que muchos ni imaginaban al empezar.
En definitiva, ya sea a través del grado simple o de la doble titulación, lo que la universidad busca es preparar líderes que tengan «el Estado en la cabeza».
Porque, como ha quedado claro a lo largo de la entrevista, trabajar en la Administración no es quedarse estancado, es tener la oportunidad constante de liderar el cambio y mejorar la vida de millones de personas.







