Motivación para opositores: cómo mantenerla durante todo el proceso
Cuando empiezas a preparar una oposición es habitual hacerlo con ilusión. Tienes un objetivo claro, empiezas a estudiar con energía y visualizas todo lo que puede cambiar cuando consigas tu plaza. Sin embargo, conforme pasan las semanas o los meses, mantener la motivación en las oposiciones puede convertirse en uno de los mayores retos de la preparación.
Y ocurre independientemente de la oposición que estés preparando. Lo vemos entre alumnos de la Oposición Administrativo del Estado, de Justicia, ADIF y otros procesos selectivos: hay días en los que cuesta concentrarse, temas que parecen interminables, resultados en los test que no son los esperados o momentos en los que simplemente no apetece estudiar.
La motivación es importante, pero no puede ser el único motor de tu preparación. Para superar una oposición necesitas también constancia, planificación y, sobre todo, un método de estudio que te permita saber qué tienes que hacer en cada momento.
Motivación para estudiar oposiciones
La motivación para estudiar oposiciones no se mantiene siempre al mismo nivel. El problema aparece cuando esos pequeños bajones empiezan a repetirse y terminan afectando a la rutina de estudio.
Lo vemos también entre quienes preparan las Oposiciones Auxiliares del Estado. En muchos casos, los opositores empiezan con mucha fuerza, aunque a un ritmo difícil de mantener a lo largo del tiempo, lo que puede acabar provocando que se desmotiven.
Por eso, antes de nada, debes plantearte la siguiente pregunta: ¿qué está provocando esa desmotivación?
Recuerda por qué empezaste a opositar
Tener presente el objetivo final puede ayudarte en aquellos momentos en los que aparezcan las dudas. Sea cual sea tu motivo, intenta que no se convierta en una idea abstracta. La oposición tiene una finalidad concreta: conseguir una plaza. Recordar qué supondría obtenerla puede ayudarte a recuperar la perspectiva cuando tengas una mala semana de estudio.
Establece objetivos pequeños y alcanzables
Debes centrar tu preparación en objetivos más pequeños. A veces, terminar un determinado tema o realizar varios test durante la semana es suficiente. De esta forma, podrás comprobar cómo avanzas y, además, establecer una planificación más realista de cara al examen.
Crea una planificación que puedas cumplir
Una planificación excesivamente exigente puede producir el efecto contrario al que buscas. Si estableces ocho horas diarias de estudio cuando tus circunstancias solo te permiten estudiar cuatro, probablemente acabarás incumpliendo continuamente tu programación. Es preferible estudiar de forma constante siguiendo un calendario realista que establecer objetivos imposibles de mantener.
Precisamente aquí cobra importancia disponer de un método de preparación. No tener que decidir continuamente qué estudiar, cuándo repasarlo o cuándo realizar test reduce la incertidumbre y permite concentrar tus esfuerzos en lo verdaderamente importante: preparar el examen.
Comprueba tus avances
Cuando estudias todos los días, puede resultar difícil apreciar cuánto has avanzado. Los test y simulacros pueden convertirse en herramientas esenciales para comprobarlo de forma objetiva. Ver esa evolución puede convertirse en una importante fuente de motivación.
Esto resulta especialmente importante en oposiciones muy orientadas al tipo test. En la Oposición Auxilio Judicial, por ejemplo, la estrategia de examen y la práctica tienen un papel fundamental. En Opostal ya hemos comprobado que disponer de buenos profesores y una planificación clara facilita el estudio y ayuda al opositor a afrontar la preparación con una estrategia definida.
Aprende también de los malos resultados
Un mal resultado en un test o simulacro puede generar frustración, pero también puede proporcionarte información muy valioso para dar el siguiente paso. De hecho, durante una oposición resulta mucho más útil entender qué necesitas mejorar que limitarte a pensar que has obtenido una mala puntuación.
Un simulacro que sale mal no significa que no puedas conseguir la plaza. Significa que has detectado aspectos que todavía puedes trabajar antes del examen real.
Descansa sin sentir que estás perdiendo el tiempo
Estudiar más horas no significa necesariamente estudiar mejor. Los descansos forman parte del proceso y sirven para entablar una relación sana con la oposición. Por tanto, el objetivo no es llevar una preparación al máximo durante unas semanas, sino mantener un ritmo que puedas sostener hasta el examen.
No te compares constantemente con otros opositores
Cada opositor parte de una situación diferente. Hay personas que pueden estudiar ocho horas al día y otras que tienen que compaginar la oposición con un trabajo, hijos u otras responsabilidades. Comparar únicamente el número de horas estudiadas puede generar una presión innecesaria y hacerte creer que no estás haciendo suficiente. Tu principal referencia debería ser tu propia evolución: qué sabías hace unas semanas y qué sabes ahora.
Busca apoyo durante la preparación
Una oposición puede ser un proceso solitario, especialmente cuando las personas de tu entorno no están pasando por una situación similar. Asimismo, la posibilidad de tener un apoyo puede ser fundamental para desparecer cualquier atisbo de desmotivación.
En Opostal conocemos bien estos bajones, porque forman parte del camino que recorren muchos opositores. Ocurren tanto en oposiciones administrativas y de Justicia como en procesos diferentes, como las Oposiciones ADIF. Cambia el temario y cambia el examen, pero existe una dificultad común: mantener la constancia durante todo el camino hasta la plaza.
Por eso, contar con profesores especializados y un tutor que conozca tu evolución puede marcar la diferencia y darte una referencia durante todo el camino. El tutor pedagógico acompaña al alumno, le ayuda a organizar y planificar el estudio, realiza un seguimiento individualizado y le ofrece apoyo cuando lo necesita.
¿Qué hacer cuando pierdes la motivación para opositar?
Puede llegar un momento en el que no estés ante un simple día malo, sino ante una etapa de auténtica desmotivación. En ese caso, lo primero es identificar el motivo. Si estás cansado, quizá necesites descansar. Si llevas semanas sin mejorar tus resultados, tendrás que revisar cómo estás estudiando. Si sientes que el temario te supera, probablemente necesites dividir los objetivos. Y si no sabes si estás preparando correctamente el examen, puede ser el momento de buscar orientación.
La solución depende de la causa de la desmotivación.
Lo importante es evitar que varios días malos terminen rompiendo completamente la rutina que habías construido. Ante estas situaciones, lo más recomendable reducir la carga de trabajo, reorganizar la planificación y centrarte en objetivos más pequeños.
Cuando tienes una planificación, un método y profesionales que realizan un seguimiento de tu evolución, resulta más sencillo detectar qué puede estar fallando y hacer los ajustes necesarios para seguir avanzando sin perder de vista la plaza.
¿Puede una academia ayudarte a mantener la motivación en las oposiciones?
Una academia no puede hacer que estés motivado todos los días. Tampoco puede estudiar por ti. Pero una buena preparación sí puede actuar sobre muchos de los factores que terminan provocando la pérdida de motivación.
Por ejemplo, puede evitar que tengas que preguntarte constantemente:
¿Estoy estudiando lo correcto? ¿Voy demasiado lento? ¿Cuándo debería repasar? ¿Estoy haciendo suficientes test? ¿Mis resultados son buenos? ¿Qué debería estudiar ahora?
Cuando estas dudas se acumulan durante semanas, es fácil que aparezca la sensación de estar estudiando mucho sin saber realmente si estás avanzando. Por eso, el valor de una academia no reside únicamente en proporcionar un temario o unas clases.
En Opostal, nuestros alumnos cuentan con clases impartidas por docentes especializados, test, simulacros de examen, temario actualizado, recursos complementarios y un tutor pedagógico personal que ayuda a organizar el estudio y realizar un seguimiento de la preparación.







